Antonio Heras
La primera definición de su gobierno fue de transparencia, rendición de cuentas y libertad de expresión.
Esos puntos se escucharon en el salón de un hotel
de Mexicali que se convirtió en su espacio natural durante la transición del gobierno de Guadalupe Osuna al propio Francisco Vega de Lamadrid.
Todo parece que se le olvidó o su estrategia izquierda desconoce lo que hace la derecha.
Un ejemplo simple que tiene que ver con quienes hacen periodismo en esta entidad y que afecta a empresas y a reporteros.
La política pública de comunicación social del gobierno de Francisco Vega de Lamadrid, al menos la de contratos de publicidad, se sustenta en una frase: “como veo, doy”.
Dicha en labios del coordinador de imagen de Kiko Vega, esta frase adquiere dimensiones políticas de primer nivel por sus repercusiones no solo en la corrupción e impunidad sino el condicionar el trato periodístico y la crítica a cambio de publicidad.
Su conducta es harto conocida pues así la instrumentó en la precampaña a la alcaldía de Tijuana con el entonces aspirante Antonio Valladolid y después en la campaña del candidato Vega de Lamadrid. Un mote que lo define de cuerpo entero es el “diezmo y medio” que se ganó en el proceso electoral de 2013.
Pocos saben si la frase se refiere a una versión tijuanense de “No pago para que me peguen” o es un símil de un juego de naipes o de serpientes y escaleras. Lo lamentable es que no se trata de un juego.
Esta “gran estrategia” instrumentada dentro de las políticas públicas del gobierno de Kiko Vega es del conocimiento de la Secretaría General de Gobierno y de la Coordinación de Comunicación Social, aunque este personaje desdeña los señalamientos pues advierte, sin que medie pregunta alguna, que su “patrón” es Antonio Valladolid, secretario de Planeación y Finanzas del gobierno estatal.
Tampoco se sabe si se refiere a que es su jefe o su modelo a seguir.
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