miércoles, 8 de enero de 2014

Ajo y Agua

Columna

Por: Javier Malacara

El despreciable

El que obra mal, se le pudre el ta…mal. Eso es lo que reza el conocido dicho mexicano, pues al parecer nunca pensó el ex alcalde de Playas de Rosarito, Javier Robles Aguirre, que ese dicho hiciera efecto en su andar diario.

Pues dicen las malas lenguas que en días pasados, el ex edil se apersonó en un conocido Banco a hacer una tranza acción (perdón es un error de dedo, quise escribir transacción) y al estar haciendo línea (porque no cuenta con un servicio preferencial) los ciudadanos que se encontraban detrás y delante de él, comenzaron a hacer comentarios de la administración que el encabezó, ¡¡¡Que si no dejaron ni un centavo partido por la mitad!!!  ¡¡¡Que si fue la peor de todas!!! ¡¡¡Y que si ojala y estos no salgan tan ratas como los que se fueron!!!


A tal grado taladraron sus oídos los comentarios de los cuentahabientes de esta institución financiera, que el nacido y criado en Rosarito, o como le llamaron en los dos primeros meses de su gobierno “el hijo prodigo de Rosarito” tuvo que abandonar la línea y salirse del inmueble, saliendo a peso veloz hacia el estacionamiento para abordar una camioneta Tahoo 2014, con la cual paso frente a aquellos que estuvieron haciendo los señalamientos verbales, los cuales se sintieron ofendidos y hasta un recorte de mangas le hicieron.

Días después, Robles Aguirre llegó a desayunar a un conocido restaurante que se encuentra ubicado en el bulevar Juárez (aquel que tiene nombre de casa habitación de ave), acompañado de su fiel escudero (¡caray  sentí como si hubiera descrito a Sancho Panza!) Héctor Verdugo, ambos destellando de relucientes y bien vestidos.

Dicen las malas lenguas que llego el mesero y les limpio la mesa, acomodó las salsas, les dio el menú y les tomo la orden (a lo que Javier Robles pidió de desayunar unos huevos de Pterodáctilo revueltos con chorizo de dientes de sable y su ex secretario particular Verdugo ordenó una machaquita de avestruz acompañada de unos frijoles rellenos de faisán) y se retiró para ordenar el desayuno de los comensales.

Pero más tardó  el mesero en tomarles la orden, en que uno de los comensales de la mesa contigua se puso de pie y comenzó a criticar y señalando al ex primer edil con el brazo extendido y con el dedo índice de la mano derecha le grito “vergüenza te debería de dar el andarte paseando en el pueblo con el daño que le hiciste pen…jo”.

En radio pasillo del comercio dedicado a satisfacer los más exigentes paladares, dicen que Javier Robles comenzó a ponerse de mil colores y nervioso, sin dejar de tartamudear (bueno creo que eso no era por nervios) y queriendo disimular comenzó a platicar con su acompañante, fue entonces cuando otro comensal que se encontraba a tres mesas de donde se encontraba el ex alcalde y llamando la atención de todos los asistentes por los decibeles sus gritos señaló “devuelve lo que te robaste” a lo que los demás comenzaron a gritarle más cosas.

A tal grado se caldearon los ánimos en su contra que Víctor Verdugo se levantó y comenzó a convencerlo para que abandonaran el famoso restaurante, y como soldaditos y a paso veloz ambos sujetos salieron se montaron en un vehículo y salieron en estampida.

Ahora sí que Javier Robles Aguirre ha sido señalado en diferentes lugares, por muchas cosas que sucedieron en la administración que el encabezó, lo peor es que la ciudadanía ya comenzó  a hacerlo y cuando empieza uno,  los demás ciudadanos agarran valor y le siguen el rollo a los que van adelante.


Y así como los ciudadanos se la pasaron tres años a Ajo y Agua, pues ahora le toca a él (a Javier Robles Aguirre) y a aquellos que lo acompañaron a estar por un tiempo indefinido a Ajo y Agua…Si  Ajo…derse y Agua…ntarse.

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