
Hacia 2008, año en que fue estrenado el documental Los herederos, una discusión sin precedentes en México se desprendería del cuarto largometraje de Eugenio Polgovsky. Duramente criticado y bajo la lupa de muchos, el estilo de aquella película cruzaba los límites de la pornomiseria. Los argumentos parecían polarizados, el trabajo del director fue calificado de conmovedor pero en otro extremo de acometida falta ética al retratar de manera muy cercana la vida precaria de niños de ocho zonas rurales de México explotados en el campo.
Sin embargo, más adelante sería Luis Ospina –precursor del término pornomiseria en el cine de América Latina- quien reivindicara el trabajo de Polgovsky al presidir el jurado del Festival de documentales de Santiago de Chile otorgando el primer lugar a Los herederos por “la coherencia de la propuesta que, con la precisa utilización de los recursos narrativos, ofrece una mirada digna de la pobreza sin grandilocuencia moralista”.
Este episodio, remembrado a un año de la sensible partida del realizador, revela que su filmografía, de Trópico de Cáncer a Mitote y Resurrección, ha hecho aportaciones considerables al desarrollo del lenguaje del documental mexicano contemporáneo. No sin el acento hecho a través del trabajo de Polgovsky, en la polémica sobre las características que el ‘buen documental’ debe poseer, sería posible una década después entender cómo se ha configurado la lengua materna del cine documental hecho en México, sus inflexiones y tránsitos.
Entretanto, la comunidad en torno a la práctica documental en el país coincide en un fragmento de realidad frente a Eugenio Polgovsky: su oficio y mirada, lo mismo que su personalidad, son extrañadas. Los herederos y Mitote pueden verse en línea desde FilminLatino.
México
No hay comentarios:
Publicar un comentario