miércoles, 2 de enero de 2013

Expediente Político


Por.- Alfredo Calva
Menosprecio

Cuando se tiene de manera oficial el nombramiento de alcalde y Director de la policía preventiva, como es el caso de Javier Robles Aguirre y Francisco Castro Trenti, respectivamente, y estos adolecen de liderazgo, sensibilidad política y estatura moral para desempeñar sus encomiendas, es fácil entender el porqué de su comportamiento.


El día de ayer se conmemoro el día internacional del policía, hecho que genero en las diferentes agendas públicas de los ejecutivos municipales de los gobiernos locales de Baja California, exceptuando el de Playas de Rosarito, actividades de reconocimiento a los integrantes de las corporaciones de la prevención del delito en sus demarcaciones.

Si bien es innegable que dentro de los cuerpos policiacos municipales existen y persisten elementos corruptos que solo se dedican a degradar la imagen de su corporación, también cierto es, que la mayoría de los agentes cumplen a cabalidad con la tarea que les es encomendada diariamente, aun con el riesgo de perder la vida.

Es por ello, que los alcaldes y los mandos policiacos programaron y realizaron actos en el que rindieron honor a todos aquellos elementos que por desgracia perdieron la vida en el cumplimiento de su deber, como una muestra de reconocimiento a los caídos y sus familiares por el sacrificio llevado a cabo a favor de los ciudadanos.

Sin embargo, estos preceptos no interesaron al alcalde rosaritense Javier Robles y a su director de la corporación, Francisco Castro Trenti, quienes solo se molestaron en entregar a los elementos de la policía uniformes en un acto deslucido y mediocre, así como la celebración de una simple ceremonia religiosa.

Esto demuestra la carencia de liderazgo y aceptación de ambos funcionarios hacia el interior de la corporación. El rechazo de los elementos a las figuras del primer edil y su director, se deriva de la conceptualización de corrupción, incapacidad e ineficacia que les representan ambos personajes.

La exigencia de cuotas, el acoso a quienes no se someten al capricho de los mandos y del alcalde, así como el resultado negativo de los exámenes de evaluación y certificación de Francisco Castro Trenti, son parte de los ingredientes que detonan al interior de la corporación policiaca convirtiéndola en un crisol de acciones punitivas en contra de quienes se supone en teoría deben de proteger, la ciudadanía.

Menosprecio oficial.

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