domingo, 13 de noviembre de 2016

Expediente Político

Por.- Alfredo Calva
 ¡Si la estulticia doliera!....
Que bien que la estulticia no duele, porque de ser así, el titular de la Secretaria de Educación en el Estado, Mario Zarate Herrera, viviría en constante dolor.
Sus declaraciones recientes con respecto a la deuda que el gobierno del estado mantiene con la UABC, así lo indican, al haber expresado que el adeudo no era lo más importante, sino el buscar incrementar los subsidios a la máxima casa de estudios para qué la institución académica pueda mantener su matrícula e incrementarla en el futuro.

Hemos de suponer que el amigo y colaborador del gobernador Francisco Vega, ha de creer que los ciudadanos mantienen y guardan la misma estreches mental que él sin rubor alguno presume, sin embargo no es así, lamentablemente la mayoría de los bajacalifornianos no comparten su elucubrada opinión, para esa gente es prioritario, no solo importante, que se le ministren los recursos económicos que el estado ha evaporado sin hasta el momento dar justificación alguna.
Por otro lado, salvo que este en un error, todas las instituciones públicas de instrucción académica, por mandato de ley se les deben de entregar los recursos económicos necesarios para su operación, ejecución de planes educativos, expansión, investigación, etc, así que, las expresiones de Herrera Zarate resultaron fuera de contexto.

Es entendible que el responsable del sistema educativo en la entidad, al igual que el resto de los funcionarios que laboran en el poder ejecutivo en especial los de primer nivel, tengan la obligación de salvaguardar la deteriorada imagen del gobernante, en especial cuando se aborda por parte de los medios el tema de la UABC, se lo deben, tienen que agradecer que los tengan viviendo del erario y gozando de las prebendas que en la iniciativa privada no tendrían jamás.
Querer desviar a cualquier costo la atención e intentar minimizar la gravedad del asunto por parte del gobierno del estado ante la opinión pública, aun contando con el indiferente comportamiento de la comunidad universitaria, de nada servirá al gobernador, los esfuerzos por simular que no existe ni abra afectación a la universidad es digna de un estreñido mental, y muestra en su justa dimensión la clase de funcionario que en realidad es Francisco Vega de Lamadrid.
Por fortuna para el depredador de la entidad, la comunidad de la UABC parece que no les incumbe el asunto, es extraña la apatía que muestran docentes, administrativos, académicos y sobre todo los estudiantes, quienes son los afectados directos, la sociedad de alumnos parece que se encuentra sometida y arrodillada a los designios del gobernante, y aquellos profesionistas que gracias a la universidad cuentan con una profesión, se les olvida su compromiso moral con quien les dio las herramientas para ganarse la vida.
Lo cierto es, que esta indolencia e indiferencia convergente de gobierno y comunidad universitaria, no desaparece el problema, la UABC requiere de los recursos económicos que Antonio Valladolid, Secretario de Finanzas del gobierno del estado ha esfumo durante el gobierno de Kiko Vega, y la falta de esos 476 millones de pesos, harán que peligre la permanencia de la matricula que tanto dice le preocupa mantener al Secretario de Educación, Mario Herrera Zarate.

Y mientras tanto….

La vendimia de placas de taxis libres, que presuntamente fueron dados de baja del padrón del transporte público de Tijuana, se realiza a todo vapor por encargo de funcionarios de la Secretaria General de Gobierno.

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