miércoles, 7 de noviembre de 2012

Expediente Político

Por.- Alfredo Calva

¿Dónde está el CCSPM?
Los Consejos Ciudadanos de Seguridad Pública (CCSP), emergen gracias a la exigencia de la sociedad, que harta de la apatía y colusión de las autoridades para combatir a la delincuencia organizada, para que cumplieran con su obligación y mandato constitucional y como apoyo de los ciudadanos a sus gobernantes en el tema que en casi una década a lacerado enormemente a los residentes en todo el país
.

Su conformación, integración y operación, fue gracias a la participación desidia de los ciudadanos cansados y agobiados por las actividades criminales de las diferentes organizaciones que operaban en todo México y que fueron degradando la calidad de vida, la seguridad y la productividad de la gran mayoría de los estados que se vieron y se ven azotados por este flagelo.

Su postura ha sido, cuando menos en teoría participar, pero a la vez, fustigar a la autoridad de los tres órdenes de gobierno a que, primero cumpla con su tarea de combatir y erradicar la violencia e inseguridad, a no bajar la guardia y a ser, sobre todo, un observante irrestricto de los ordenamientos y leyes de la materia, sin que esto implique el debilitamiento en la aplicación de la fuerza por parte de las autoridades en su lucha diaria contra la delincuencia.

Lo anterior en la praxis, cuando menos en Playas de Rosarito es una falacia, el ente ciudadanos solo existe en membrete, desde su creación fue en organismo sujeto a los caprichos y designios del alcalde Hugo Torres Chabert, quien puso y dispuso de sus miembros a su soberano antojo, siempre aquellos que le son fieles y que le avalaron sus estadísticas de efectividad en el combate a la inseguridad, eso si, con respecto a la reducción de los embates de los crímenes de alto impacto estos los redujo a casi cero.

Pero con relación al ataque a los índices de los delitos comunes, como robo a casa habitación, automóviles y asaltos, en estos no tuvo la misma efectividad que con los de alto impacto, sin embargo, a los ciudadanos en cada tribuna a la que asistía les mentía y aseguraba, con el aval del CCSPM, que los delitos iban en decremento.

Hoy, la situación es caótica, Rosarito tiene una policía marcadamente corrupta, el grupo enquistado en los mandos de la corporación preventiva rosaritense, gracias a la política publica lesiva del alcalde Javier Robles, han degenerado los logros alcanzados por su antecesor en materia de transparencia, credibilidad y asepsia al interior del cuerpo policiaco, en detrimento de la confiabilidad de los ciudadanos hacia el ente preventivo y sus mandos.

El solo hecho de mantener por un extraño y oscuro capricho por parte del presidente municipal en colusión con el Sindico Procurador Roberto Perales, al director de la policía Francisco Castro Trenti, pese a no haber acreditado los exámenes de control y confianza, y mantener en la comandancia operativa a un mando que en los exámenes de evaluación resulto no apto para ello, indica la comisión de un delito, que por razones sumamente extrañas no señala ni critica el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública.

Y solo existe una explicación para ello, son cómplices sometidos a la voluntad de la autoridad, la calidad moral con el que se suponen cuentan y es su mayor sustento ante la sociedad, se les esfumo gracias a los dineros que el gobierno local les entrega, por lo tanto, si ya no es un ente al servicio y en apoyo de los rosaritenses, simple, que desaparezca.

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