miércoles, 27 de junio de 2012

Expediente Político

Por.- Alfredo Calva


No todos fueron corruptos

Ayer en sesión extraordinaria del cabildo del gobierno municipal de Playas de Rosarito, la amorfa figura que conforma el pernicioso hibrido integrado por miembros del cuerpo legislativo municipal y líderes del transporte público de pasajeros, dieron una clara muestra de lo que se puede hacer, cuando el dinero de los trasportistas se emplea para corromper y los acuerdos políticos que se obtienen, se utilizan en beneficio personal. Hacer ¨legal¨, lo ilegal.


 Los regidores Herlinda Pimentel, Felipe Mayoral, Sergio Sotelo, Aldryn Aguirre, Guillermo Torres, Arturo Vega, Dora Esquivel, Antonio Serret y el Sindico Procurador, Roberto Perales, son quienes denigran y corroen la honorabilidad del cabildo y su responsabilidad social, al hermanarse con el representante de la empresa transportista denominada ¨V Ayuntamiento¨, Leonardo Luna, mejor conocido como ¨El diablo¨.

Este hibrido se conformo por y con la mescla de los intereses de las partes, de los ediles y Sindico, la obtención de prebendas económicas y políticas, de parte de la representación transportista, y esta de los funcionarios de elección, la consolidación de una concesión para la prestación del servicio de transporte de pasajeros, ilegal.

En la sesión y como único punto a tratar, la Comisión Especial para la Regularización del Transporte -que nada tiene que ver con lo que por ley del transporte debe existir y que no se ha realizado, El Consejo Municipal del Transporte- que es integrada por los regidores, presento un dictamen realizado de manera conjunta, eso dijeron, pero que está hecho con las patas, en el que autorizan a la empresa que representa el diablo Luna, la modificación, ampliación y regularización de la concesión para la prestación del Servicio Publico del Transporte en la modalidad de colectivo.

La citada concesión es ilegal, así lo estableció un juzgado a través de un juicio de lesividad que gano el gobierno municipal durante la gestión del IV Ayuntamiento, en la que se ordena al gobierno que encabezaba en ese entonces Hugo Torres, que se retirara a la empresa de la prestación del servicio por ser esta acción ilegal al no cumplir con los ordenamientos que establece la ley de la materia para tal fin.

Tal es por ello que, el diablo Luna compro las voluntades de los ediles y pacto con alguno de ellos acciones políticas, prometiéndole capacidad de movilización este próximo primero de julio y cientos de miles de votos a favor de los candidatos de su partido. 

Lo anterior, de acuerdo a las expresiones de los allegados a Leonardo Luna y del propio líder, así como los comentarios suscitados entre los propios regidores, algunos, hasta actuaron de intermediarios entre los reticentes a actuar de manera deshonesta.

En este sentido y si les sirve a los ediles y Sindico, Leonardo Luna, siempre documenta sus acuerdos y en especial con funcionarios.

Solo existió en esta porqueriza dos excepciones, el alcalde Javier Robles, quien se encuentra de licencia y el regidor Francisco Bautista, quien fue el único que entendió la grave irresponsabilidad e ilegalidad que se pretendía cometer y que finalmente se cometió.

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