viernes, 10 de enero de 2014

Expediente Político

Columna

Por.- Alfredo Calva

¨Chivo¨ expiatorio

Resulto interesante la charla que sostuvo el tesorero municipal del V Ayuntamiento de Playas de Rosarito, Manuel Zermeño Chávez, con algunos de los reporteros que cubren la fuente gubernamental, en uno de los pasillos de la casa del pueblo rosaritense.

Interesante, porque Zermeño Chávez dejo en claro que hasta el momento todas las imputaciones que se han hecho por parte de los actuales funcionarios municipales, especialmente el alcalde Silvano Abarca, han sido mediáticos, sin fundamentos, tal pareciera que caen en lo personal, haciendo de lado lo jurídico y lo administrativo.

De acuerdo a lo estipulado en el ordenamiento de entrega recepción de la administración pública, se tienen 30 días naturales, para que el nuevo gobierno realice las observaciones que considere pertinentes, y a partir de ese momento, la Sindicatura notificara a los implicados para que acudan a aclarar lo conducente.

El ex tesorero fue puntual, en ocasiones hasta sardónico con referencia al tema del quebranto de las arcas municipales y de la falta de documentación del gasto efectuado por la administración roblista durante el trienio 2010-2013, ¨hay cajas con la documentación que respalda las erogaciones que se realizaron, es cuestión de ¨quererlas encontrar¨, o de que me llamen para indicarles su ubicación¨, dijo a los reporteros.

Las actuaciones y declaraciones de Silvano Abarca, así como el actual Sindico, Tomás de la Rosa, hacen percibir a los ciudadanos que su fin, no ha y es, transparentar lo ocurrido en la administración de Javier Robles, sino la de encontrar un ¨chivo¨ expiatorio para cumplir con los arreglos pactados con Javier Robles y el ex Sindico Procurador, Roberto Perales Sánchez.

Han transcurrido 41 días y no había acción o reacción alguna en ese tema por parte de Sindicatura Municipal, todo a versado en las declaraciones desafortunadas del Abarca Macklis, quien cada ocasión que abre la boca, más tarda en expresarlo, que sus acciones en desmentirlo, como simple ejemplo, los trabajadores basificados por Robles Aguirre, que ¨corrió¨ al entrar a su mandato, pero que hoy, salvo dos, ya están de regreso felices y contentos, ah, y burlándose.

Silvano Abarca, recibió el voto de la mayoría de los rosaritenses que sufragaron el siete de julio pasado, por una simple razón, creían en él y por ende confiaban que lograría cambiar el rumbo y el sentido del gobierno municipal, sacarlo del marasmo torcido en el que lo sumieron Javier Robles, por su comportamiento omiso, indolente y complaciente, y por la depredación de corrupción realizada por Roberto Perales Sánchez, sin embargo, a partir de la designación de quienes lo acompañan en estos momentos en la administración, los rosaritenses se percataron de que el futuro que se espera para el municipio no es más que, más de lo mismo, pero corregido y aumentado.

Es tiempo de corregir.

Los buitres rondan palacio municipal.

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